El efecto mariposa (aparte de un grupo de música), tiene que ver con la Teoría del Caos y se puede resumir metafóricamente de la siguiente forma: Si una mariposa agita sus alas en Hong Kong, puede provocar una tormenta en Nueva York”.
Pues eso es el efecto mariposa, un pequeño cambio puede suponer un giro total de las circunstancias.
Ahora que se acerca el fin de año parece que todo el mundo se pregunta ¿y si…? ¿Qué hubiera pasado si….? Pues bien, ¿y si en vez de preguntárnoslo lo hubiéramos hecho? ¿Habría significado un cambio en nuestra vida? Todas estas preguntas son algo con lo que todas las personas tenemos que vivir, y está claro que si alguien dice que no tiene un ¿y si? que responder, miente.
El problema viene dado cuando estas preguntas dominan nuestra existencia. Porque como dice la canción “What if” de Kate Winslet (preciosa canción que recomiendo a todos), “we’ll never know”(nunca lo sabremos). Ese es precisamente el problema. Son preguntas de las que nunca sabremos las respuestas y siempre nos comerán por dentro.
Pero ¿y si dejásemos de hacernos la pregunta y actuásemos? Pues quizás desencadenaríamos un efecto mariposa, y el no habernos acobardado ante una situación, el haber dicho lo que pensábamos en su momento, hubiese significado desatar toda una serie de acontecimientos. ¿Y acaso, no es mejor eso que sentarnos y ver pasar la vida de largo? Porque aunque las consecuencias de nuestros actos no sean siempre las deseadas, al menos habremos actuado conforme a lo que pensamos y no tendremos que preguntarnos ¿y si…?
Pero ¿Por qué actuamos así? ¿Por miedo? Ay el miedo!! Hay tanta gente que vive con miedo. Con miedo al que dirán, con miedo a no recibir la respuesta querida. Pero, ¿acaso no es mejor recibir la respuesta que no queríamos que no recibir ninguna porque no nos hemos atrevido?
Dice un dicho que el que vive con miedo es prudente, el que lo vence es valiente. Sería mejor ser un poco valientes de vez en cuando y decir lo que de verdad pensamos, sin ningún tipo de tapujos. Porque una cosa esta clara, con las mentiras o las semi-verdades lo único que hacemos es conseguir dañar a otras personas (y normalmente a las que más se preocupan por nosotros). Pero también hacemos daño con las omisiones, hay veces en que no actuar se puede convertir en un acto y en uno de los peores. En derecho penal está la figura de la “comisión por omisión”, que es cuando una omisión es tan grave, que se equipara y tiene la misma pena que la comisión del acto. Pues en la vida pasa lo mismo. El hecho de quedarnos parados ante algo que consideramos injusto, de no haber dicho nada por miedo a salir mal parados (siendo totalmente egoístas) es mucho peor que hacer algo, aunque la consecuencia no sea del todo buena. Vale más actuar, que no tener que preguntarnos ¿y si? Porque para cuando nos podamos hacer esa pregunta, significará que ya es demasiado tarde para actuar.
Aunque nos parezca que un acto o palabra es insignificante, puede que para otra persona no lo sea, no debemos conformarnos y quedarnos parados bajo la excusa de que un granito de arena no servirá de nada en una playa entera, porque ese granito de arena puede marcar la diferencia entre una persona con principios o una persona destinada al fracaso.
Así que un poco de principios y que no tengamos que preguntarnos luego ¿y si? Yo pienso agitar mis alas aunque no provoque ninguna tormenta, porque al menos si lo intento, me mantendré fiel a mis principios.